"Nadie sabe en qué momento le llegará la muerte. Pero puedo decir que si hubiera podido elegir, desde luego que no hubiese sido ahora. Ahora me fastidia especialmente, pero tengo que decir que me voy satisfecho.
He vivido una vida plena, con hijos, con nietos, con amores... He salvado muchas vidas, y he tenido errores que posiblemente volvería a cometer. Miento, algún error me gustaría saltármelo. Vendrán otros que serán más guapos, más altos, con mejor humor, mejores médicos quizá, que recorrerán los pasillos del Central y salvarán muchas vidas, pero ninguno de ellos borrará nunca las huellas que yo dejé en el camino.
Esas huellas serán las palabras que mis hijos recordarán de tarde en tarde cuando hablen de mí. Serán una sonrisa de mi nieta cuando vea mi foto, o el corazón latiendo de un paciente que ni siquiera sabe que el Doctor Vilches le operó.
Me voy con la cabeza alta, y con la satisfacción de haber hecho bien mi trabajo. Me gustaría daros las gracias a todos los que en algún momento de mi vida os habéis cruzado en mi camino".
