Si te callas, hazlo por amor; si gritas, también hazlo por amor; si corriges, también por amor; si te abstienes, por amor. Que la raíz de amor esté dentro de ti y nada puede salir sino lo que es bueno
El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla
Me encantan los rumores, me entero de cosas que ni yo sabia que había hecho
Elige bien tus batallas, a veces ni ganar compensa
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
Acostumbrada a ganar, a ser el centro, a brillar y sonreír a la vida, llena de vitalidad, ganas, ilusión y agradecimiento, he perdido, pero con un aprendizaje, perdiendo se gana, se gana ser niña bonita se gana que te cuiden se gana que se preocupen por ti y es que mi gran talón de aquiles es el deporte, última haga lo que haga, corra todos los días o repose, estén los demás lesionados o no, me esfuerce hasta el limite de casi caerme, me tome mierdas energéticas o no, he perdido pero eso me ha demostrado varias cosas, la primera es que aceptándolo consigues que los demás no se aprovechen de la debilidad porque el compañerismo no existe, nos han hecho competitivos, pero cuando te quitas la presión tu cuerpo se libera y aunque seguiré siendo la última voy mejorando y conquistando algo x ahí, son esas cosas las que te hacen sonreír pese a todo, las que te hacen no pensar mientras corres, y tener muchas muchas ganas de cantina y de postureo, de paseos y guiños..
Y mi segunda derrota, esa que a nivel personal cuesta más aceptarla, esa derrota que me ha hecho ganar en libertad, que me ha hecho compartir nuevas vidas, esa derrota que me ha quitado la culpabilidad, esa derrota cantada por despistados.
Me he caído con un píé y sigo mejorando, y sé que la próxima vez cambiaré de bando. Nadie se merece un monumento creo que no hay marcha atrás, al final siempre es el mismo cuentos, al final siempre es el final... Entre tanto no seré yo el que tenga el mando me conformo con ser muy de cuando en cuando. Esta vez soy yo el que va perdiendo no conviene sifrir más. Es una adicción es un infierno el no parar de temblar...
Son esas pequeñas cosas las que hacen que tu día pueda llegar a ser maravilloso o que lo quieras olvidar tan rápido como te fuera posible, llevamos un mes y medio más de lo que se esperaba, cambios y cambios, viejos fantasmas y nuevas caras que te ilusionan, repetir acciones del pasado e ir haciendo cruces a la lista de cosas por hacer, retomar estudios y regresar a aquellos lugares mágicos. Pensar como seria mi vida a tu lado y darme cuenta que no podría estar mucho tiempo porque apenas se nada de ti y mi vida ya esta proyectada, posiblemente sea egoísta, pero ya estoy mayor para cambiar de idea, y poco a poco aquí en Zaragoza voy asentando mi vida, tal como la tenia en Madrid, de cañas y paseos, de series y estudios, de sueños y realidades, volviendo a lo que fui, buscando lo que seré, y entre tanto y tanto leo esto y me encanta:
¿No te parece bueno un pacto entre nosotros, que, ante cada mirada curiosa de los otros, un acuerdo cerrado, tan tácito y fingido nos disimule un poco todo lo que ha ocurrido? Es muy simple, te explico: tu pasas a mi lado y yo muy distraído -turista equivocado- finjo mirar la noche recién nacida en una observación perdida, más me extasío en la luna;
hago que no te veo, que una amnesia terrible me va librando acaso del cargo ineludible de quererte y los años, irremediablemente, hubieran borroneado tu recuerdo en mi frente.
Es fácil ese asunto de mentirse de a ratos, es como andar descalzos sin perder los zapatos, es vestir elegantes soportando el veneno del corazón desnudo, sin reparo, al sereno.
Es el viejo recurso: la mentira piadosa, ésa que duele tanto, que marchita la rosa, el gesto camuflado, la palabra certera que lo disfraza todo, hasta la primavera.
Cumplamos mutuamente la cruel coreografía: dos extraños que pasan… no es mala idea la mía… no hay odio, no hay, siquiera, ni un mísero recuerdo, si surge una palabra… me la guardo, la muerdo.
Hipócritas, formales, ¡nunca nos conocimos, o no éramos nosotros! –o tal vez nos perdimos-; jamás te escribí nada, ni jamás lo leíste, tu voz nunca he escuchado, más mi sombra no existe.
¿Probamos? ¿Te parece? Vos ahorrás la amargura, yo aguanto lo que siento como una daga oscura. vos te quedás callada, sufrís por otro loco, yo enmudezco mi pecho… más me muero de a poco.