¿Quién me iba a decir que el día de familias iba a ser así? Si el viernes por la mañana alguien me hubiera preguntado todo eran prisas, dudas, cosas por hacer, limitaciones... nos habíamos embarcado en todo y nos faltaban manos y según pasaban las horas el tiempo se nos echaba encima, nos íbamos con los chavales y ya no había tiempo de rectificación de casi nada, y con nuestras dudas partimos, momentos complicados, aunque los chavales nos recordaban la sencillez de las cosas, el que era posible estar todos juntos, y se paso la tarde-noche con esa sensación de que eramos un pequeña familia que allí habitaba.
Pero nuestra gran prueba llegaba el sábado, el día empezaba muy pronto, con todo por delante, sintiéndome limitada, era imposible estar a todo, el bar, la barbacoa, los juegos de la familia, el recoger todo lo del día anterior, pero de repente empezaron a aparecer manos, gente dispuesta a colaborar, a ayudar en lo que se necesitase, y montamos el bar, la barbacoa empezó de momento las cosas funcionaban.
Y llego la tarde y con ella los juegos de familias y nuestras expectativas se desbordaron, cuanta participación, cuantas ganas, cuanta ilusión, cuanta colaboración, en resumen cuanta VIDA COMPARTIDA y como no podía ser de otra forma las familias disfrutaron un montón y yo con ellas, esa niña que llevo dentro, pero todavía nos quedaba algo más, igual el momento mas duro y mas cansado de todo el día, recoger y descargar todo en el cole y otra vez mi sorpresa cuando en la guarida estábamos un montón de personas echando una mano.
Y así acabo nuestro gran día en familia, en FAMILIA MENESIANA, todos a una, remando en el mismo sentido.
Por todo esto quiero DAR LAS GRACIAS a todos los que lo hicisteis posible, los que estuvisteis dispuestos a echar una mano. Y un sentimiento aflora en mi después de esta experiencia RECONCILIACIÓN con los demás, con lo menesiano, conmigo misma...
