Mira que yo pensaba que en la sociedad de ahora no se podía hablar de Dios, porque te arriesgas a ser el bicho raro, a tener que explicar todo, a tener que ser cuestionada constantemente, pero llega un momento de tu vida en el que decides que esa creencia, esa fe, mueve tu vida es el centro e intentas que todo lo que te rodea tenga ese color, siendo consciente de que hay muchas realidades en tu día a día en las que es difícil, entre la dinámica las integrales, la química y todo ello combinado con el ejercito, pues es cierto que me cuesta encontrar a Dios ahí, pero hay un montón de lugares, de personas, de pequeñas oraciones mientras paseas, caminas o escuchas alguna conversación furtiva en el metro que te lo traen a tu día, al final Él se hace presente donde menos lo esperamos.
Pero hay una cosa en todo esto que no entiendo que me crispa y hace que quiera irme, que quiera cambiar mi vocación de catequista a otro lugar y todo porque no llego a entender que a un simple compartir la fe se le pongan pegas
Buenas noches
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